Capítulo 1218
Bernardo había visto a muchas mujeres hermosas, pero nunca había encontrado a alguien como Vania, una mujer que llevaba la seducción a su máxima expresión. Lo más crucial era que esta belleza excepcional era su propia cuñada.

Esa sensación de romper con las normas éticas era lo que realmente emocionaba a Bernardo.

Después de unos intercambios de cortesía con Bernardo, Vania de repente suspiró fingiendo estar preocupada.

—¿Qué pasa? ¿Tiene algún problema, cuñada? —preguntó Bernardo.

—No es n
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