Observando a Roberto huir desordenadamente, todos quedaron estupefactos.
Uno tras otro abrían grandes los ojos, con caras de incredulidad.
¿Qué está pasando?
El líder de la Facción Espiritista, el renombrado gran maestro, ¿ha huido asustado?
¿Dónde está el prestigio del líder?
¿Y la dignidad del gran maestro?
¿Acaso lo ha perdido todo?
—¡Maestro! ¿A dónde va? —Aníbal, atónito, se apresuró a preguntar.
—Tengo un asunto urgente en casa, regreso enseguida —La voz temblorosa de Roberto se fue alejan