Julio, de apenas un poco más de treinta años, ya se había colocado en la cima del poder de El poder del nacimiento. Su talento y fuerza eran tales que, no solo en Ciudad U, sino incluso en Ciudad YJ, era considerado uno de los más destacados entre los jóvenes.
—Viejo, tú también tienes una buena fuerza —Julio movió sus brazos entumecidos, esbozando una sonrisa feroz—. En las siete provincias de Ciudad U, ya no hay muchos que puedan resistir un puñetazo mío.
—Muchacho, es cierto que tienes fuerza