Con la ausencia de aquellos perturbadores, Pedro, con un golpe de mano, noqueó a Héctor y comenzó a tratarlo seriamente.
Héctor había practicado una técnica maligna, lo que resultó en un sobreuso de su vida, dañando sus meridianos y destruyendo sus órganos internos.
Además, el estímulo de Michio agravó la situación.
Ahora, Héctor parecía un balón inflado excesivamente, que podría explotar en cualquier momento si no se tenía cuidado.
Pedro solo podía usar una aguja de plata para estabilizar prime