—Los médicos del país L son realmente pésimos, después de tanto esfuerzo no sirven para nada, tuvimos que depender del Sr. Michio para actuar —Carmen expresó con un suspiro.
—¡Tienes toda la razón! Son un montón de inútiles, ninguno se compara con un dedo del Sr. Michio —Varios miembros de la familia Ponce empezaron a adular.
En el país L, muchos expertos y profesores se reunieron sin encontrar solución alguna.
Pero Michio, con solo echar un vistazo, logró descubrir el problema, esa es la difere