En la pequeña habitación oscura.
Pedro y Leticia se hallaban de espaldas el uno al otro, sintiendo el calor corporal mutuo.
Desde que se casaron hasta que se divorciaron, rara vez habían tenido un momento tan tranquilo.
Tanta era la quietud que, por un instante, ninguno sabía cómo romper el silencio.
—¿Crees que hoy podríamos morir aquí?
Por fin, Leticia fue la primera en quebrar la calma.
El entorno sombrío y oscuro le provocaba una sensación agobiante.
Además, la intimidante pres