—¡Maldito seas...!
Andrés se levanta con la intención de explotar de ira, pero cuando levanta la cabeza, Pedro ya había desaparecido.
—¡Joder! ¡Menos mal que te largaste rápido, cabrón, o si no te habría dado una lección que no olvidarías!
—No escapará, ese desgraciado cometió un acto tan repugnante que pienso hacer que termine en la cárcel.
Yolanda muerde los dientes con rabia.
—¡Exacto! ¡No podemos dejarlo ir impune! —Paula y los demás se unen a la indignación.
El comportamiento despreciabl