—Sube al coche. —una voz fría resonó, devolviendo a Delicia a la realidad.
Se acercó y se detuvo frente a la puerta del coche.
Sin esperar que ella hablara, detectó un tono de desdén en la voz del hombre:
—¿Todavía no te has dado por vencida después de estos días? —claramente, se refería a la exigencia y el rechazo por parte de Carlos.
Para ella, una vez no seleccionada al principio, no importaba cuánto esfuerzo hiciera después, el resultado no cambiaría.
El aliento de Delicia se detuvo repent