Desde aquí se llevó la ambulancia a Yolanda. ¿Cómo podía Delicia dormir tan plácidamente en un lugar como este?
En el rostro de Álvaro, sereno pero a la vez colmado de ira, era evidente su enojo al contemplar a la mujer que tenía enfrente. Se sentía desconectado de ella, como si fuera una extraña.
Delicia, la mujer ante él, parecía haberse transformado en alguien que Álvaro nunca había conocido. No era que no la conociera antes, sino que ella había cambiado.
Con su brazo derecho aún doliendo, De