Antonia no sabía cuánta fortaleza interior tuvo que movilizar para resistir el incisivo interrogatorio de Alvaro. Tras un momento de tensión, cuando temía que él pudiera preguntar aún más, finalmente la dejó ir.
—¡Baja del coche!
Para Antonia, estas palabras fueron un enorme alivio.
Nunca antes había deseado huir tanto como hoy.
Antes, cada vez que se encontraba con Alvaro, deseaba pasar más tiempo con él, pero hoy, la fría aura que lo rodeaba era aterradora.
Antonia se fue.
Cuando Alvaro quedó