La tarde era ajetreada para Delicia. Después de dos reuniones consecutivas, al salir de la sala de conferencias, se encontró con su asistente Liliana, quien le informó:
—Presidenta Delicia, el señor Jiménez la espera en la sala de visitas.
¿Alvaro Jiménez? Delicia no se sorprendió. Esperaba que Alvaro se pusiera en contacto, aunque no tan pronto. No le importaba demasiado.
Miró su reloj. Carlos aún tardaría un poco en llegar.
—Vamos. —dijo, dirigiéndose hacia la sala de visitas.
Al abrir la pu