Una esposa para el conde. Capitulo 9
Los labios de Thomas comenzaron a temblar cuando Anabelle Madison le restregó en la cara que había sido un completo tonto y seguía siendo un estúpido iluso al aferrarse a un amor no correspondido. Su corazón roto, se resquebrajó un poquito más en cuanto la dama pelirroja metió el dedo en aquella herida que no se terminaba de cerrar.
Tragó saliva y su respiración se aceleró, en tanto buscaba en el fondo de su ser la fuerza de voluntad para no gritarle en la cara que ella no comprendía su dolor, p