Al contrario de lo que ella misma pensó, que él estuviera reclamando su presencia allí, la encolerizó aún más y, envalentonada, lejos de amedrentarse, le sostuvo la mirada y respondió:
—Es evidente que vine a verlo. —El tono irónico empleado pareció no pasar desapercibido para el duque, quien suavizó la mirada y se acercó a ella.
—¿Se ha vuelto loca, milady? ¿Acaso no comprende el peligro que implica que salga a estas horas de su residencia completamente sola? —siguió cuestionando él, y ella pe