—Madre, te ha estado buscando. ¿Qué hacías en el jardín con esa mujer? —la interrogó.
—Me pareció una dama muy interesante y nos enfrascamos en una amena conversación, aprovechando que ningún caballero me solicitó el segundo vals. Sin darnos cuenta, ya nos encontrábamos en el jardín —explicó bastante convincente—. ¿Y tú? ¿Por qué has llegado tan tarde? —La expresión de su hermano cambió por completo—. ¿No me digas que fue por esa mujer? —lo increpó, haciendo alusión a la vizcondesa de Lyngate.