Capítulo 28

Me despierto desorientada, sin saber muy bien dónde me encuentro y sola, bueno, sola no, a mi lado descansa un precioso crisantemo rojo. Imposible no enamorarse cada día más de él. Voy al baño para terminar de despertarme y cuando vuelvo a la pequeña habitación del avión, mi amor me espera con una pequeña taza de té en sus manos.

—Debemos ir a los asientos, ya casi llegamos. Me disculpo por el

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