Un punto de escape.
Lara...
Me dirijo al comedor y me siento en la silla. Pronto, dos empleadas vienen hacia mí para poner la mesa, que se llena de todo, muchas frutas, pasteles, entre otras cosas. Me atiborro hasta que no puedo más, todo está realmente delicioso. Me levanto y voy a las puertas de vidrio que dan al jardín, el agua corre por ellas y contemplo la lluvia que cae con fuerza. Me dirijo a la sala de televisión, me siento en el sofá, me estiro y enciendo la televisión. Paso por algunos canales y me sumer