POV de Nadia
La noche llegó más lentamente de lo que había anticipado.
Me detuvo de irme, pero no puede detenerme de escapar.
Todo el día me dije a mí misma que ya había terminado de llorar, de temblar, de esperar dignidad en una casa que se sentía menos como refugio y más como un escenario. Me dije que podía soportar cualquier cosa si me quedaba quieta lo suficiente. Pero cuando las luces se atenuaron y las voces finalmente dejaron de moverse a través de las paredes, el coraje se filtró de nue