Punto de vista de Nadia
Podía sentir la tensión en mis venas como electricidad, zumbando, afilada, viva. Mireya estaba escalando. Las amenazas sutiles se habían convertido en maniobras audaces, y las maniobras audaces ahora rozaban la imprudencia temeraria. Pero aún no había visto toda la extensión de contra qué se enfrentaba. Todavía no.
Me senté en el centro de mando, monitores llenos de movimiento, transmisiones de vigilancia fluyendo por cada pared, cada esquina. Cada centímetro de la ciuda