Me levanto y salgo lo más rápido posible. No tengo ni idea de qué estaba haciendo Amy aquí, ni tengo la menor idea de quién es el señor que ganó la subasta del reloj. Pero solo de pensar que el reloj de Noah está en manos de esa estafadora, siento un malestar inusual.
Mojo mis muñecas y miro mi reflejo en el espejo, respirando profundamente para no vomitar debido a los nervios que siento. Pero pronto una alarma se enciende en mí. "¡No puede ser!", susurro. Porque los anticonceptivos son cosas q