Un hombre con un puro en la mano veía por ventana la llegada de un auto, mirando el verde de los árboles esperó para que entran los recién llegados.
—Señor llegaron con Valentina— un hombre vestido de negro totalmente entraba en la habitación.
—Dime que logro acabar con esa m@ldita mujer— preguntó llevando el puro a su boca para dar una calada.
—Lo siento jefe, pero Valentina no lo hizo, Arantxa sigue viva— dio media vuelta mirando con el mayor odio en sus ojos.
—Que nadie puede terminar con el