Mike me sostiene mientras estoy sentada en el sofá, a mi lado. Alanys pasa un algodón con alcohol por mi nariz, tratando de calmarme.
—Tenemos que calmarnos y pensar con cabeza fría —dice el señor Evans, abrazando a su esposa con un gesto preocupado.
—Buenas noches —Leo entra a la sala y, al ver cómo me encuentro, se apresura a acercarse—. Hasta ahora pude ver los mensajes de Abbey. ¿Me pueden decir qué pasó?
Vuelvo a romper en llanto, y Leo me abraza con fuerza.
—Creemos que Darius está secues