Cuelgo la llamada sin darle tiempo a que me responda. Me duele mentirle a ella y a Alanys, pero no quiero que nadie sepa dónde estoy, porque Darius podría enterarse y no quiero verlo. No sé si pueda perdonarlo.
Busco mi maleta, la arrastro a mi lado y me dirijo hacia una de las dos habitaciones. Elijo la última. Al entrar, me doy cuenta de que es del mismo tamaño que la que tenía en mi antiguo departamento. Dejo mi maleta en una esquina y me siento en la cama.
Siento una lágrima resbalar por mi