Siento los rayos del sol entrar por el ventanal del cuarto, impactando directamente en mi rostro. Me remuevo un poco, incómoda por la luz, y abro los ojos poco a poco, tratando de acostumbrarme. Me giro y veo a Darius durmiendo boca arriba, plácidamente, con la manta cubriendo apenas su entrepierna y las facciones de su cara completamente relajadas.
A decir verdad, nunca pensé que llegaría tan lejos con él. Cuando me habló del contrato, acepté por el dinero, creyendo que sería fácil y que nada