Mundo ficciónIniciar sesiónJoaquín se miraba en uno de los grandes espejos del baño y no podía creer lo que sus ojos veían. Él enfundado en un overol de limpieza, negó con la cabeza, y colocó sus dedos sobre el mármol del lavamanos.
—Esto no se hizo para mí —murmuró bajito.
Rosita ingresó con el carro de utensilios de limpieza, y lo sacó de sus cavilaciones.
—Hoy vas a lavar los baños del área de informática y ventas —ordenó.
Queridos lectores les dejo un capítulo más, pobre Duquecito, le fue mal en su primer día de trabajo, pero estamos seguras que María Paz, lo compensará muy bien.







