Mundo ficciónIniciar sesiónNarra Marcela.
No podía dejar de besar los labios de mi lobo, su sabor es más adictivo que al principio, cada parte de mí lo reclama, lo quiero sentir, es mío; eso dice algo en mi interior, una posesividad emergía de mí con fuerza y eso se siente muy bien. Nuestra sesión de besos candente seguía, él introdujo en mi boca su habilidosa lengua







