Capítulo 48 — Un verdadero desgraciado
Narrador
Regresando a la habitación tras lo sucedido con Damiano, Alex mantenía su mano fijada al cuello de su camisa, tratando de reponerse, mientras se preguntaba.
¿Cómo fue capaz de hacerle algo así? ¿Usarla como si fuera un objeto?
Con ojos llorosos, y descolocada, sintiendo que el dolor quemaba en su pecho, Alexandra dejó que sus lágrimas empezaran a correr, y deslizándose por la fría madera hasta llegar al suelo, rompió en llanto una vez sentada.
Est