Capítulo 41: La ayuda del CEO.
Isabella se quedó paralizada, con el teléfono aún en la mano, mientras un frío intenso la recorría de pies a cabeza.
Ella esperaba la respuesta de Franklin. Pero el silencio de él la hacía alterarse.
¿Qué le había sucedido a Evelyn?
¿Por qué Franklin estaba insinuando que sabía algo al respecto?
Las lágrimas de molestía e impotencia comenzaron a emerger de sus ojos verdes esmeraldas, traicionando su intento por mantener la calma.
Lilian, al ver a Isabella en tal estado, se levantó y a