Isabella, con el corazón latiéndole con fuerza, siguió a Jameson por el pasillo de la casa de playa.
La tenue luz de las lámparas de pie apenas iluminaban el camino, creando sombras alargadas que parecían bailar en las paredes.
El sonido del mar rompiendo contra la costa se filtraba a través de las ventanas abiertas, añadiendo un aire melancólico a la escena.
Finalmente, ella alcanzó a Jameson frente a la puerta de la habitación de él.
Con determinación en sus ojos, lo encaró y le rog