Franklin intentó acercarse a ella, pero Isabella retrocedió, apartándose de su alcance.
—No me sigas buscando… Ahora soy la señora Howard, estoy casada y tendré un bebé de Jameson —murmuró Isabella, con un nudo en la garganta que le impedía hablar con claridad.
Franklin la miró fríamente…
Esa hermosa mujer pelirroja vestida de novia frente a él, se había casado con el que una vez fue su mejor amigo.
Isabella se encontró cara a cara con la furia desatada de Franklin, un hombre que una vez le ha