El sonido de la puerta cerrándose tras la profesora Kaori retumbó en mis oídos como una sentencia. Me desplomé en el suelo, sintiendo que el frío de las baldosas era lo único que me mantenía anclada a la realidad. Mis manos temblaban sobre mi rostro.
—¿Por qué tengo tan mala suerte con el amor? —sollocé, sintiendo los brazos de mi hermana Mizu rodearme.
Sus palabras de consuelo llegaban como ecos lejanos. "Eres joven", "llegará alguien más"... Pero mi mente estaba en otro lado. Recordé la mir