Las llevo a la habitación para que Penélope les retocara, a ambas chicas, el maquillaje y el peinado, tenían que estar impecables, Penélope, se paseaba de un lugar a otro, los nervios la estaban matando, sabía que si fracasaban rodarían cabezas. Federico salió de la habitación para hacerse presente en la fiesta, al ver a su amigo que hablaba muy ameno con los tiburones trago grueso, se les acercó, dándoles la mano a cada uno, después de saludar pidieron permiso para retirarse.
—Dime que todo es