Capítulo catorce

Decir que todo era un desastre era quedarse corto, estaba patas arriba el campamento, gente yendo de un lado a otro, mujeres cuidando a los niños, guerreros entrenando o afilando cuchillos, que, viendo bien, eran de plata.

Lo cual me sorprendió, la plata nos quema, no solo a los lobos, sino a toda criatura fantástica, al ser un material creado por los arcángeles no podemos tocarlo por no ser "puros".

Veo de lejos a Rae, está sola, solo viendo a

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