Thomas despertó antes de que sonara la alarma. Aunque no había dormido bien, esas dos noches, se sentía extrañamente lúcido, como si por primera vez en mucho tiempo tuviera claro qué hacer con su vida.
Ya no había espacio para dudas, ni siquiera para Annie. Tenía que seguir adelante muy a su pesar.
Se levantó de la cama, se duchó, se alistó y fue directo a la constructora. Condujo en silencio, pensativo. Necesitaba retomar el control de todo, de la empresa, de su vida pero sobre todo de sus