Todo traidor, merece ser traicionado...
Charles apretó el gatillo, pero el disparo no salió. Presionó un par de veces más y nada. Algo estaba mal, alguien había vaciado el cargador y esa persona sólo podía ser…
—René, maldita Traidora… —murmuró, con una certeza amarga.
Solo ella había tenido acceso a su arma.
—¡Policía! ¡Suelte el arma!
La orden irrumpió a sus espaldas. Las puertas se abrieron de par en par y varios oficiales ingresaron con rapidez.
—¡Al suelo! ¡Ahora!
Charles giró la cabeza, desconcertado, buscando una expli