Marisa seguía mirando fijamente la prueba de embarazo en sus manos, sin respirar y con los ojos muy abiertos, eso fue hasta que su cerebro la sacudió y un suspiro escapó de su cuerpo mientras parpadeaba repetidamente y sacudía la cabeza con incredulidad.
¿Sería que era día de buenas noticias? Eso comenzaba a parecer. Al medio día, Maximina le había invitado a festejar que tenía ya la patria potestad de Mía, así que saldrían a comer a algún lugar; pero, después de discutirlo un poco, decidieron