Capítulo XXXIII. Los gemelos del terror se separan.
Ruyman.
Esto estaba siendo un auténtico suplicio, mi casa se había convertido, en el hogar de Romeo y Julieta, el troll de mi hermano se había convertido, en un estúpido, un Romeo de tres al cuarto.
Mi cuñada, no dejaba de recibir flores, joyas, la llama a todas horas, había pasado de siempre hacerle la vida imposible, y prácticamente no dirigirle la palabra, a casi ni dejarla trabajar tranquila, siempre pendiente de ella, quería que dejara de trabajar, y había recibido una amenaza de mi cuñad