Me desperte, no sentía la espalda, tomé las medicinas que me dieron las chicas, trate de levantarma para ir al baño, a como pude me puse de pie para hacer mis necesidades y tomar una ducha, me acosté en la cama y segui descansando, necesito seguir con vida, los días seguían pasando y las torturas a las que era sometida aumentaron, me azotaban casi todos los días, mi espalda estaba llena de llagas y heridas abiertas, era algo horrible de ver, la más débil era Rosa ella lloraba amargamente al ver