33 - Esto es un acuerdo.
AMELIE.
Se marchó.
Simplemente se fue y no entiendo porque me siento fatal.
No deseaba que se fuera de esa forma.
—¿Crees que debí retenerlo? —pregunto a mi madre, sentada en el despacho.
—Yo también haría lo mismo que él hizo. Me marcharía —La miro incrédula—. No me mires con esa cara, cariño. Vino hasta aquí, para estar contigo, quizás, para pedirte perdón.
—No me ha pedido perdón.
—Él no es como los otros hombres, Amelie. Debes entender eso. No sabe cómo hacerlo y es ahí en donde debes