Me puse de pie, y me maquillé como tal. Salí de la habitación y encontré a mí madre, sentada sobre mí cama observándome fijamente.
—No digas nada, fue tu idea darle la oportunidad —Ella simplemente levanta las manos, rendida.
—No diré nada.
—Iremos a la casa de campo. ¿Puedes encargarte de la escuela?
—¿Estás segura que huir es buena idea? —Me mira de forma silenciosa. Solo asiento.
—Necesito hacerlo.
Porque me dolía. Porque me duele, e incluso, la palabra dolor, quedaba corto con lo que s