27 - Flores azules.
ISMAEL WRIGHT.
La palabra desesperado, quedaba corto a lo que realmente sentía. Parecía un remolino de lava ardiente en mi interior, a punto de ebullición y estallar contra todos los presentes, que no saben dónde mierdas se encuentra mi mujer.
Porque ella es mi mujer.
Sea cual sea el problema.
Ella lo es, y deberá grabarse esa realidad en la cabeza, o yo mismo me encargaré de tatuarlo bajo su piel.
La puerta se abre.
—¿QUÉ QUIERES? —grazno, muy molesto. Mi asistente se disculpa repetidas veces,