CAPÍTULO 20
—¿Por qué no desayunas, cariño? —preguntó Emma.
La miré y decidí por preguntarle, tal vez ella sabía algo.
—Adriano no vino a dormir, lo llamé y le envié una cantidad de mensajes, pero no responde —expliqué, empezando a preocuparme de nuevo. No había podido dormir—. No sé a quién recurrir para saber dónde está, pues ya sabes que no tengo la mejor relación con sus padres.
—Oh cariño —se acercó y me abrazó, lo único que haría era hacerme llorar—. Nada malo ha sucedido, sabes que las