CAPÍTULO 30
Revisé nuevamente la dirección que me había dado mi hermano Andrés, rectificando que era la correcta. No se me hacía raro que hubiera comprado una mansión para su estadía en el país, odiaba quedarse por mucho tiempo en hoteles.
Me acerqué al intercomunicador que estaba en la pared y presioné el botón.
—Papá, abre las puertas…necesitamos hablar —dije seriamente. sabía por mi hermano que se encontraba aquí, así que no me iría hasta que abriera las malditas puertas.
Pasaron varios minu