CAPÍTULO 29
—¿Qué hace ella aquí? —fue lo primero que preguntó.
—Basta —ordenó Adriano—. No quiero que empieces mamá, ella está aquí porque es mi esposa y la madre de Nico.
Que de sus labios salieran esas palabras, me habían llegado al corazón. Fue inevitable que no sonriera.
La madre de Nico.
Sonaba muchísimo mejor que en mi mente.
—Tiene que acostumbrarse —dije.
Si las miradas tuvieran poder, yo estuviera muerta sin duda. Pensé que se iría, pero se acercó a ellos y cargó a Nico entre sus bra