—¿Te irás de nuevo?, ¿ puedo ir contigo?, hace mucho que no salgo de aquí, también me gustaría conocer Seattle — dijo ella con voz suave , pero el hombre frente a ella se negaba por décima vez.
—La ciudad es muy ruidosa… te prometo que regresaré en dos días,— respondió el con voz seria, tomó el rostro de la mujer en sus manos y depositó un suave beso en su frente,—Cariño sabes que no puedes venir conmigo .
Selene permaneció callada en aquella esquina de la cama. Los últimos cuatro años los habí