Cedric miró atónito a la mujer frente a él, trago nudo ante esa pregunta. Por suerte los últimos dos meses días había investigado el nombre de la mujer y sus datos, pero cada día que pasó junto a esa cama del hospital le había tomado cariño, y aunque sabía perfectamente que era la esposa de Emmett, se negaba a decírselo.
—Esposa, te has despertado—dijo Cedric al instante que se acercaba a ella para estampar en sus labios un beso.
—¡Yo soy tu esposa!— dijo con incredulidad la joven, pero por más