Por la noche, una carpeta fue lanzada a los pies de Alicia, acompañada de una voz llena de hostilidad.
—Son los papeles del divorcio, ¡ solo fírmalos sin armar un escándalo!, al final no es como si en verdad fuéramos una pareja felizmente casada, ni siquiera puedo decir que nos une un hijo, cuando tú sabes bien lo que hiciste para que él naciera— espetó Sebastián.
Por primera vez en su vida sintió que él tenía razón, ¿ que era lo que los unía en realidad?, solo un simple papel con sus nombres,