Los ojos de Selene se extasiaron al mirar el hermoso restaurante, había vivido toda su vida en Seattle, pero porque no había visto un lugar tan hermoso como este.
Camino encantada dentro del restaurante, por unos instantes se olvidó de su marido, luego detuvo sus pasos y volvió rápido hasta donde estaba el,— Lo siento— se disculpó de inmediato.
Pero el solo sonrió, la mujer encantadora parecía una pequeña niña feliz. Acarició suavemente su cabeza y le sujeto la mano.
Ella no pudo evitar mirarlo