Mundo ficciónIniciar sesiónMartina lo observaba intensamente sin siquiera parpadear, su mirada era acusadora, eso molestó a Angello, ¿Por qué la mujer que amaba tenía que desconfiar siempre de él? Por un momento sintió ganas de retirarse y no darle ninguna explicación y que pensara lo que le diera la gana. Respiró profundo, para calmarse, mientras ella seguía soberbia, esperando su explicación.
—Sabes que Martina, te juro que estoy cansa







