CAPÍTULO 32
Sin poder contenerse más, Anne dejó caer la gasa con la que estaba limpiando la herida y se dejó llevar por sus emociones. Se abrazó a Lían con fuerza, sintiendo el latido de su corazón y su aliento calmante. Las lágrimas corrieron por su rostro mientras se aferraba a él como si temiera que pudiera perderlo en cualquier momento.

Aunque lo intenta, sus lágrimas no dejan de correr, sus manos se aferran con fuerza a los costados de Lían, solo el sentir los latidos de su corazón es que siente paz.
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