Mundo ficciónIniciar sesión— Amor, mañana si o si te acompaño
— Claro guapo,
Esteban la observaba desde el sillón con una sonrisa y el brazo doblado de tal manera que parecía un niño contemplando un gran tesoro mientras ella cocinaba algo y tenía puesto un delantal
— Sabes que no me cansaría de verte así a mi lado todos los días
— ¿Así cómo?
—







